martes, febrero 19, 2008

jueves, febrero 14, 2008

Si amas, confía...

CUPIDO Y PSIQUÉ.

Había un vez, un rey, padre de tres hijas espléndidas. La más joven, Psiqué, era mucho más hermosa que sus dos hermanas y al lado de ellas parecía una diosa entre simples mortales. La fama de su hermosura se extendio por toda la tierra y de todas partes los hombres se ponían en camino para admirarla con rendida adoración y prestarle pleitesía, como si de una inmortal se tratara. Se llegó a decir incluso que la misma Venus no podía rivalizar con ella. Y cuantos más y más se presentaban ante ella, menos se acordaban de Venus. Los templos de la diosa estaban abandonados, sus altares cubiertos de frías cenizas y las ciudades consagradas a la diosa se convertían en ruinas. Todos los honores reservados hasta entonces se le tributaban a una simple muchacha, destinada a morir en día no lejano.
La diosa no podía aceptar semejante situación, y como siempre que se encontraba en apuros, requirió ayuda de su hijo, que unos llaman Cupido y otros Amor, y contra cuyas flechas no existe protección en el cielo ni en la tierra. Le contó sus cuitas, y, como siempre, se prestó a obedecer sus órdenes. "Usa tu poder - le dijo ella - y haz que esta pequeña desvergonzada se enamore locamente de la más vil y despreciable criatura que haya en el mundo". Él lo habría hecho ciertamente si Venus, olvidando en el furor de sus celos que aquella belleza podría ilusionar al mismo dios del Amor, no le hubiera mostrado antes a Psiqué. Cuando la hubo visto, el mismo Cupido se sintió con el corazón traspasado por una de sus flechas. Nada dijo a su madre; la verdad es que no tenía fuerzas para proferir una sola palabra y Venus se marchó convencida de que la suerte de Psiqué estaba echada.
Las cosas, sin embargo, ocurrieron de distinta manera a como ella creía. Psiqué no pensó nunca enamorarse de un malvado; en efecto, no se enamoró de nadie y, más extraño todavía, nadie se enamoró de ella. Los hombres seguían satisfechos en su contemplación, admirándola, adorándola, después pasaban de largo y desposaban a otra. Sus dos hermanas, aun siendo infinitamente menos seductoras, habían celebrado dos espléndidas bodas, cada una con un rey. Psiqué, la mas hermosa, triste y solitaria, admirada siempre, pero jamás amada. Le parecía que ningún hombre la querría por esposa y ello causaba gran inquietud a sus progenitores. Su padre intentó hallar a través del oráculo de Delfos un buen marido para Psiqué. El dios consintió en responder, pero su profecía fue terrible. Apolo decretó que Psiqué, vestida con negros crespones, debía ser llevada a la cumbre de una colina y permanecer allí sola; el marido que le sería destinado, una serpiente alada, terrible y más poderosa que los mismo dioses, llegaría hasta ella y la haría su esposa...
No se puede imaginar el desespero que se apoderó de aquellos a quienes el padre de Psiqué contó tan triste noticia. Se preparó a la joven como para sus funerales, y con mas lamentos que si se tratara de conducirla a la tumba la llevaron a la colina. Solo psiqué permanecía animosa y decidida. " Mas que llorar por mi -les dijo- debeis hacerlo por esta belleza que me ha granjeado la envidia del cielo. Marchad ahora, y sabed que deseo que pronto llegue el final". Desesperados partieron todos, abandonando a su destino a la radiante y desventurada muchacha y se encerraron en su palacio para llorar por ella el resto de sus días.
Sobre la colina, y en medio de la oscuridad, Psiqué permaneció sentada a la espera. Mientras temblaba y lloraba, en la calmada noche llegó hasta ella una ligera brisa, el dulce viento de Céfiro, el más suave de los vientos. Sintió que se elevaba. Se deslizó de piés por el aire sobre la colina rocosa hasta una pradera mullida como un lecho y perfumada por las flores. El hizo lo posible para que olvidara sus penas y la durmió. Despertó después a orillas de un claro arroyo a cuya vera se elevaba un castillo imponente y magnífico. Parecía destinado a un dios, con sus columnas de oro, muros de plata y suelos incrustados de piedras preciosas. Reinaba un silencio absoluto. Su interior parecía desierto y Psiqué se acercó cautelosa y atemorizada a la vista de tanto esplendor. Permaneció recelosa en el umbral cuando percibió unos ruidos; no veía a nadie, pero oía las palabras con claridad: "La casa es para tí -le decían-. Entra sin miedo y báñate, refréscate; en seguida se pondrá en tu honor la mesa del banquete".
Nunca había tomado un baño tan delicioso ni probado platos tan agradables. Mientras comía, escuchó a su alrededor una dulce música, como un arpa que acompañaba a un numeroso coro. La oía pero tampoco la veía. Todo el día estuvo sola, acompañada unicamente por las voces que escuchaba. Pero sin podérselo explicar presentía que su marido vendría al caer la noche. Y así fue. Cuando le sintió cerca de sí y escuchó su voz que murmuraba dulcemente a su oído, desaparecieron sus temores. Sin verle siquiera, estaba cierta que no era un mostruo ni tenia forma espantosa sino que era el amante esposo que tanto tiempo había deseado.
Aunque esta presencia mediatizada no podía satisfacerla plenamente, sin embargo se encontraba feliz y el tiempo transcurría rápido para ella. Pero una noche, su querido e invisible esposo le habló muy seriamente y le advirtió que un gran peligro le amenazaba bajo la forma de sus dos hermanas. "Vuelven a la colina de donde has desaparecido para llorar por ti -le dijo-. Pero no es conveniente que te descubran. Si lo hacen me causarás una pena inmensa y te destruirás a ti misma". Prometió no dejarse ver y pasó todo el día siguiente llorando, pensando en sus hermanas y en la prohibición que tenía de no consolarlas. Pero lloró todavia más cuando volvio su marido y ni siquiera las caricias que él le prodigó pudieron secar sus lagrimas. Al fin, con gran disgusto, él cedió: "Haz lo que quieras -dijo- pero, te lo repito, estas buscando tu ruina, tu propia destruccion". Después, solemnemente, le explicó que no se dejara persuadir por nadie para que intentara verle, pues quedaría separada de él para siempre. Psiqué obedeció entre protestas, pues preferia morir cien veces que vivir sin el. "Pero otórgame la alegría de ver a mis hermanas" le suplicó ella. Tristemente, él se lo concedió.
Al dia siguiente, llevadas por Cefiro, las dos hermanas descendieron de la montaña. Alegre, con el corazón palpitante de emoción, Psiqué las esperaba; su alegria era muy grande. Transcurrió largo rato antes de que las tres lograran hablarse; su alegría era muy grande y solo pudieron expresarse en suspiros. Por fin entraron en el palacio y las dos hermanas mayores revolvieron todos los magnificos tesoros. En un opulento festín escucharon maravillosa música. Y la envidia, la amarga envida y una curiosidad devoradora se apoderaron de ellas. ¿quién era el dueño de tal magnificencia? ¿quién era el esposo de su hermana? Querían saberlo pero Psiqué, que mantenía su palabra, solo les dijo que su marido era un hombre joven que estaba participando en una cacería. Después, les llenó las manos de oro y joyas y pidió a Cefiro que las devolviera a la colina. Dejaron a Psiqué, pero el fuego de los celos quemaba sus corazones. Comparadas con Psiqué, las riquezas propias y su felicidad les parecían nada, y su envidiosa colera creció tanto en ellas que llegaron a tramar juntas la perdición de su hermana.
Aquella noche, el esposo de Psiqué le advirtió una vez mas que no volviera a ver a sus hermanas. Pero ella replicó que no podia dejar de verlas. ¿Tenia que prohibirle ver a sus hermanas a quienes tanto amaba? El cedió de nuevo y en seguida las dos ruines hermanas llegaron. Traían planes muy concretos. Las palabras vacilantes de su hermana y sus contradictorias respuestas, cuando le pidieron que describiera a su marido, avivaron su curiosidad. Estaban convencidas de que, no solo Psiqué no lo habiá visto todavia, sino que incluso ignoraba su identidad. No le expusieron sus sospechas, pero le reprocharon por disimular tan triste situación a sus hermanas. Ellas lo habían comprendido, le dijeron, y estaban seguras de que su marido no era un hombre, sino mas bien la horrenda serpiente profetizada por el oráculo de Apolo. El de momento se mostraba dulce, pero llegaría una noche en que se arrojaría sobre ella para devorarla.
Psiqué, consternada, sentía que el terror invadía su corazon e iba matando poco a poco su amor. Muchas veces se preguntaba por qué él no le permitía verle, y sospechaba que debía tener para ello alguna poderosa razón, ¿Qué sabia de él en realidad? Si no era tan horrible, ¿por qué tenía la crueldad de ocultarse a su vista? Triste, temblorosa y balbuceante, dio a entender a sus hermanas que no podía negar lo que le decían, pues hasta aquel momento su marido no la había poseído sino en la mas profunda oscuridad. "Debe ocultar algo horrible para que tema tanto la luz del día" dijo ella sollozando, y les pidió consejo.
Ellas lo tenían ya todo previsto, pues lo prepararon con antelación. Psiqué debía ocultar un cuchillo bien afilado y una lámpara al lado de su lecho. Cuando su marido estuviera profundamente dormido, ella se levantaría, encendería la lampara y empuñando el cuchillo, lo clavaria en la figura horrible que la luz le descubriera.
La dejaron abrumada por la duda y fuera de si, sin saber qué partido tomar. Ella le amaba y él era su amante esposo... Durante todo el día sus pensamientos luchaban dentro de ella. Cuando llegó la noche, había abandonado la lucha. Estaba decidida a matarlo...
Cuando él se durmió apaciblemente, ella se revistió de valor y encendio la lámpara. Caminando sobre las puntas de los pies se acercó al lecho y, elevando la luz, contempló lo que tenía ante sus ojos. ¡Oh, su corazón sintió un profundo alivio y el más sublimado éxtasis! La luz no le hizo ver un monstruo, sino la más bella de las criaturas. Invadida por la vergüenza de su locura y por su poca confianza, Psiqué se hincó de rodillas y si el cuchillo no hubiera caído de sus manos temblorosas lo habría clavado en el propio pecho. Pero mientras se hallaba reclinada sobre él, contemplando tan gran belleza, una gota de aceite cayó de la lámpara en la espalda de aquel bello joven. Se despertó sobresaltado, vio la luz y comprendio la desconfianza de Psiqué, y sin pronunciar palabra se marchó.
Psique corrió tras él. No podía verle, pero oía su voz que le hablaba. Le dio a conocer su nombre y con tristeza le dijo adios: "El Amor no puede vivir sin confianza" y con esas últimas palabras la abandonó. "El dios del amor" pensó ella "era mi esposo, y yo, miserable, no tuve fe en su palabra. ¿Se ha marchado para siempre?. De todas maneras -pensó ella llena de coraje- puedo pasar el resto de mi vida buscándolo. Si él no quiere ya amarme, yo sabré demostrarle mi amor". Y se puso en camino sin rumbo fijo; solo sabía una cosa: que jamás renunciaría a volverle a encontrar.
Entretanto, él fue a reunirse con su madre para pedirle que curara su herida, pero cuando Venus supo su historia y comprendio lo que Psiqué había pretendido, llena de colera le dejó solo con su tristeza. Marchó en busca de la muchacha por cuya causa había sentido celos mortales. Venus estaba decidida a demostrar a Psiqué lo que cuesta escapar de la ira de una diosa.
La pobre Psiqué, en su desolado vagabundear, intentaba reconciliarse con los dioses. Les dirigia continuas y ardientes suplicas, pero ninguno de ellos quería granjearse la enemistad de Venus. Psiqué comprendio al fin que los dioses no le ofrecían esperanza alguna y tomó una rapida decisión. Se dirigiría a Venus, se ofrecería a servirla e intentaría apaciguar su colera. "Y quién sabe -se dijo- quién sabe si él no estará en casa de su madre". Y se puso en camino para encontrar a la diosa, quien a su vez andaba buscándola.
Cuando las dos se encontraron, Venus se echó a reír y le dijo con desprecio si buscaba un marido, el que había tenido y que rehusaba verla después que escapó de la muerte a causa de las quemaduras que ella le causara. "Pero en verdad -dijo la diosa- eres tan descarada y te preocupas tan poco de tu aspecto que jamas encontraras un enamorado. Para darte pruebas de mi buena voluntad voy a enseñarte cómo hacerlo". Pidio gran cantidad de semillas de las mas pequeñas, trigo, amapolas, mijo y otras, y las mezcló en un solo monton. "Por tu propio interés, procura que todas esten separadas para esta tarde" dijo la diosa. Y tras estas palabras se fue.
Psique quedo sola y, sentada, contempló el monton de semillas. No cabia en su cabeza la crueldad de esta orden que la desorientaba. además, le parecía inutil ponerse a realizar un trabajo de tan dificil ejecucion. Pero ella, que jamas despertó compasión de nadie en el mundo de los mortales ni de los inmortales, en esta penosa situacion suscitó la piedad de las mas pequeñas de las criaturas, las hormigas. "Venid, compadeceos de esta pobre criatura, ayudemosla pronto" se decían unas a otras. Todas respondieron a este llamamiento; vinieron en masa y trabajaron afanosamente separando y amontonando, y lo que fue un monton informe se convirtió en una serie de montoncillos bien ordenados, compuestos cada uno por una variedad de semilla. Así lo encontró Venus a su regreso, y al verlo se puso furiosa. "Aun no has terminado tu trabajo", le dijo. dio un mendrugo de pan a Psiqué y le ordenó dormir en el suelo, mientras ella se tendía en su lecho blando y perfumado.
Si la podía obligar por largo tiempo a un trabajo duro y penoso, e incluso hacerle pasar hambre, la belleza odiosa de esta muchacha no lo podría resistir. Entretanto, impediría que su hijo abandonara la habitación donde todavía se encontraba, sufriendo a causa de su herida. Venus se sentía satisfecha por el cariz que tomaban los acontecimientos
A la mañana siguiente se le ocurrió un nuevo trabajo para Psiqué, una faena peligrosa. "Abajo, en la orilla del río, donde crecen unos espesos zarzales, se encuentran corderos que tienen el vellocino de oro. Ve y traéme un poco de su brillante lana". Cuando la joven, extenuada, llegó junto a la corriente de agua, intentó lanzarse en ella y terminar asi sus penas. Pero al inclinarse oyó una debil voz que parecía salir del suelo. Bajó los ojos y notó que la voz provenía del rosal. Le decían que no debía ahogarse, pues las cosas no se le presentaban mal. Los corderos estaban muy nerviosos y alborotados, pero si Psiqué esperaba un momento en que por la tarde salían de sus rediles para descansar y abrevar a la orilla del riachuelo, solo tendría que entrar en los corrales y recoger los copos de lana enganchados en las zarzas.
Así habló el dulce y gentil rosal, y Psiqué siguiendo su consejo recogió gran cantidad de hilos de oro para su cruel dueña. Venus la recibió con helada sonrisa. "Alguien te ha ayudado -le increpó bruscamente- tu sola no lo habrías podido realizar. Te voy a dar otra ocasión de probar que tienes el corazón tan decidido como aparentas. ¿Ves aquella agua tan negra que desciende de la colina? Es el nacimiento del río terrible y aborrecido, el Estige. Llena este frasco". Era la prueba más dura que le habían impuesto. Psiqué se dio cuenta al llegar a la cascada. Las rocas que la rodeaban eran escarpadas y deslizantes; el agua se precipitaba por lugares tan abruptos que solo una criatura alada podía aproximarse. Y efectivamente, un águila la ayudó. Planeaba con sus enormes alas por los alrededores cuando vio a Psiqué y se compadeció de ella. Con su pico le arrebató el frasco de sus manos, lo llenó de agua negra y se lo devolvio.
Pero Venus se dio cuenta. Todo lo que ocurría la incitaba a pruebas más difíciles. dio una caja a Psiqué con la consigna de llevarla al hades y rogar a Proserpina, reina del mundo subterraneo, que metiera en ella un poco de su belleza. Psiqué debía insistir sin desmayos y hacer comprender a Proserpina que Venus padecía necesidad urgente, pues estaba ajada y agotada de atender a su hijo enfermo. Obediente como siempre, Psiqué se fue a buscar el camino que conducía al Hades. Cuando pasaba ante una torre, ésta se ofreció a guiarla y le señaló el rumbo que la llevaría al palacio de Proserpina: debía pasar primero por un gran agujero que había en tierra y después por el río de la muerte donde debía entregar una moneda al barquero Caronte para que la transportara a la otra orilla. Allí el camino descendía recto al palacio. Cancerbero, el perro de tres cabezas, guardaba las puertas, pero si ella le ofrecía un dulce se amansaría y le permitiría entrar.
Todo ocurrió como la torre anunció. Proserpina no deseaba más que servir a Venus; Psiqué, muy animada, tomó la caja y volvio más rapida que había ido.
Llevada por la curiosidad, y más todavia por su vanidad, quiso ver el encanto que la caja contenía y, a poder ser, usar un poco en ella misma. Al igual que Venus, sabía que su belleza estaba resentida por los sufrimientos y no le abandonaba un instante la idea de recobrar a Cupido. ¡Ojalá otra vez pudiera volverse mas bella para él! Incapaz de resistir la tentación, abrió la caja y con gran desencanto no encontró nada; estaba vacía. Entonces un decaimiento mortal se apoderó de ella y cayó en un profundo sueño.
En este crítico momento intervino el dios del Amor. La herida de Cupido ya había curado y deseaba ardientemente encontrar de nuevo a Psiqué. Es dificil contener el amor. Venus había cerrado las puertas, pero quedaban las ventanas. Nada más fácil para Cupido que escapar por una de ellas y buscar a su esposa. En un momento arrancó el sueño de los ojos de Psiqué y lo encerró en la caja. Después despertó a su mujer con un beso. La riñó un poco por su curiosidad, le dijo que llevara a su madre la caja de Proserpina y le aseguró que todo en adelante tendría un feliz desenlace.
Mientras Psiqué se apresuraba a obedecer, el dios del Amor se marchó al Olimpo. Quería asegurarse de que Venus no le pondría mas dificultades y planteó el caso ante Jupiter. El padre de los dioses y de los hombres consintió enseguida en todo lo que Cupido le pedia. Convocó a los dioses y les anunció (a Venus y a los demas) que Cupido y Psiqué estaban oficialmente casados y propuso conceder la inmortalidad a la esposa. Mercurio elevó a Psiqué hasta el cielo y la depositó en el palacio de los dioses. El mismo Jupiter le hizo gustar la ambrosía que le otorgaba la inmortalidad. Esto, naturalmente, cambiaba la situacion. Venus no podía ya censurar a la diosa que había llegado a ser su bella nuera. Se imponía una alianza y así penso que Psiqué, viviendo en el cielo con su marido, le faltaría tiempo para bajar a la tierra, acaparar la atención de los hombre e inmiscuirse en su culto.

Todo terminó felizmente. El Amor y el Alma (que es lo que significa Psiqué en griego) se buscaron y tras duras pruebas se encontraron. Y esta unión no debía romperse jamás.

domingo, enero 06, 2008

Un grito de socorro...

"Tengo 11 años y soy hijo único. Soy estudiante en la Escuela Primaria Mansur de Bagdad. Últimamente me he sentido muy solo en mi clase. Esta semana fui el único estudiante ya que mis compañeros, por diferentes razones, no vinieron a la escuela.
"Desde el mes de septiembre pasado, 3 de mis compañeros han sido secuestrados y otros dos asesinados. Uno murió junto a su familia, en su casa y el otro fue víctima de la explosión de una bomba hace un mes. Los demás han huido junto a sus familias hacia Jordania y Siria o sus familias les han prohibido venir a la escuela por miedo a que algo pueda sucederles.
"Vivo muy cerca de la escuela. Puedo caminar y llegar en dos minutos. Mi madre me lleva y me recoge todos los días. Ella reza todo el camino hacia la escuela y me dice que no tenga miedo. Me dice que al menos estoy estudiando y que un día voy a ser un hombre importante y dejaré Irak para siempre.
"Todos los días le pasa algo a algún niño de mi escuela y al día siguiente todas las aulas se quedan vacías y permanecen así por lo menos una semana. Las familias y los profesores tienen miedo y desesperación. Recuerdo que un día, cuando me marchaba de la escuela, cuatro hombres salieron de un automóvil y secuestraron a Jadija, una de mis amigas. Tenía sólo 10 años. Lloré durante varios días, aterrorizado por la idea de que la pudieran asesinar. Sus padres vendieron la casa y el automóvil para poder pagar el rescate y después la liberaron, pero ella estaba tan débil que tuvo que estar hospitalizada durante dos semanas. Ahora ella y su familia se encuentran en Jordania. La extraño, pero sé que eso es lo mejor para ellos.
"La única cosa que me da miedo es que si me secuestran sé que me asesinarán. Mi familia no tiene el dinero para pagar un rescate. Nosotros no tenemos una casa, un automóvil o alguna cosa que podamos vender. Así que por lo tanto seré otra víctima del terror en el que vivimos, pero tengo fe en que Dios me protegerá.
"Muchos de nuestros profesores han dejado la escuela. He oído que algunos han viajado al extranjero y otros han dejado de trabajar por razones de seguridad aconsejados por sus familiares. Los extraño a todos. Echo de menos los días en que solíamos correr por la escuela y regresar a casa por nuestra cuenta, sin preocuparnos por la violencia.
"Esta semana le pedí a mi madre quedarme en casa también ya que era el único niño en la clase, pero ella insistió en que fuera a la escuela. Estoy asustado pero debo obedecer a mi madre. Éramos 21 estudiantes y hoy soy el único en el aula.
"Cuando alguien me pregunta si tengo esperanza de que las cosas se arreglen y volvamos a vivir seguros les respondo que no, ya que la violencia se incrementa cada día y continúo perdiendo amigos. Ya no puedo estudiar más. No me concentro y los profesores ya no nos enseñan como antes. Lo que he estudiado estos días son materias que estudié hace dos años. No estoy seguro de que si sigo estudiando de esta manera pueda convertirme en el hombre importante que mi madre cree que seré".
No hacen falta las palabras: El que quiera entender, que entienda...

miércoles, enero 02, 2008

A sus Majestades de Oriente

Queridos Reyes Magos:

Podría empezar esta carta pidiendo que me traigáis regalos para mí, para mi familia y mis amigos.

Podría deciros que mis deseos son que haya amor para los que se sienten solos, paz para los que viven la guerra y la violencia, salud para los que están enfermos y prosperidad para los que pasan necesidad…

Podría contaros al oído que a veces sueño con un mundo perfecto donde no haya dolor ni tristeza; un lugar lleno de caras sonrientes, corazones alegres y almas satisfechas…

Pero si lo hiciera diríais que soy una egoísta perezosa, y con razón, porque regalar a los míos, acompañar a los solitarios, establecer la paz, cuidar de los que sufren, y ayudar a los necesitados es un trabajo que debo hacer yo, desde mi rinconcito y en la medida que pueda.

Así pues, no voy a pedir nada de todo eso…


“Queridos Reyes Magos:
Como niña buena que he sido este año, mi deseo es que dejéis en mi chimenea una buena dosis de la fuerza y la oportunidad de ser una persona mejor”


domingo, diciembre 23, 2007

Sed felices...






FELICES FIESTAS


Que la siembra de vuestra vida

os regale una cosecha plena de amor y felicidad.

domingo, noviembre 18, 2007

Sábados por la tarde...

A veces una desearía volver a ser niña con la única preocupación en la mente que la de esperar que llegue el sábado, después de comer, para sentarse a disfrutar de los dibujos: Y volver a ensartar molinos, volar de flor en flor, ser todos para uno, jugar con ositos, o descubrir como erase la vida.

Y poder salir a la calle a trotar, trastear y ponerse perdida de tierra, tiza y “mocos” mal sonados sin que tu madre necesite colocarte un GPS por miedo a que te pierdas; Y escuchar el tan temido grito “a casa, que ya es tarde”, y hacer como que no lo oíste y seguir corriendo con tus amigos; Y despertar la mañana de reyes esperando los regalos sin saber que serán; Y festejar cada cumpleaños con la ilusión de la tarta de chocolate…

Y tantas y tantas cosas…

A veces, sólo a veces, una desearía volver a ser niña y sentir en el rostro la caricia del tiempo perdido de la inocencia y la felicidad…




sábado, noviembre 17, 2007

domingo, octubre 21, 2007

Encantado y feliz como una lombriz...

Hoy es una noche de pena.
Juan Antonio Cebrián, director y presentador de la Rosa de los Vientos, ha fallecido de repente con tan solo 41 años y dejando a una viuda y un pequeño de apenas tres o cuatro añitos...
El anuncio de su fallecimiento nos ha pillado a todos los que lo seguiamos esperando uno más de sus programas, como si de una broma cruel se tratase. Para todos los oyentes de la Rosa y los compañeros del mundillo del misterio y el periodismo ha sido una inesperada y tristisima noticia...
La Rosa la hacian todos, pero Cebri era el alma, el nexo de unión, como la gallinita que recoge bajo su ala a todos los polluelos. Logró con su carisma que toda una legión de seguidores se levantaran en "armas" contra la desaparición del programa y nos mantuvo unidos más allá de las ondas...
Un hombre sin duda trabajador, con un maravilloso sentido del humor y una capacidad sorprendente de comunicación. Un hombre que supo hacerse respetar y ganarse un lugar en el siempre comprometido mundo de las audiencias: no contaba el numero, si no la calidad de la "familia" que él mimaba, consentía y ,a veces, también regañaba.
Nunca olvidare la vez que tuve la suerte de asistir a la presentación de uno de sus libros: Cebrian comenzó a contarnos el libro como si de un pasaje de la historia se tratase y toda la sala enmudeció para escuchar ensimismada como nos desgranaba el argumento y conseguia atraparnos...
Yo, que se lo dificil que es captar y mantener una audiencia siempre lo admiraré por eso; tenía el "don" :)
Estoy segura de que un día futuro su hijo podrá escuchar y leer el trabajo de su padre y sentirse orgulloso. Como creo que nos sentimos orgullosos, y muy tristes hoy, quienes hemos tenido la suerte de seguir su trayectoria. Dicen que se puede ver la clase de persona que uno fue mirando el numero de quienes te lloran, y esta noche os puedo decir que ha habido muchos "mejillones" llorando...
Descansa en paz Cebri y gracias por regalarnos el placer de saborear la Historia, tu ya formas parte de la nuestra...

viernes, octubre 12, 2007

"Tierra a la vista" gritó el vigia...

No creo en banderas,
prefiero luchar por la madre tierra,
por la humanidad.



Día de la Hispanidad. ¿Qué se supone que debemos celebrar? ¿Qué nos parieron en un determinado territorio? ¿Qué hablamos una lengua determinada? ¿Qué tenemos una historia llena de luces y sombras? ¿Qué fuimos en un pasado “gloriosos conquistadores” de una tierra que aún nos mira con rencor? ¿Qué compartimos nacionalidad con tres pueblos que no se reconocen en nuestra nación?

Y mañana volveremos a picarnos, a discutir sobre quien es mejor, quien tiene más, quien es más genuino; seguiremos tirándonos a la cara los topicazos sobre cada región o país “hispano”, peleando por saber quien se lleva los presupuestos, el ave, los archivos históricos o la palmadita en la espalda…

¿Una raya imaginaria pintada en un mapa te dice de quien debes sentirte más cercano?
No creo que sean las fronteras las que hacen que uno se sienta de un sitio o de otro; Es el vivir en la tierra, conocer sus tradiciones, sus gentes, sus paisajes, sus olores y sabores… mamar con los cinco sentidos cada gota de vida, cada segundo de aire, lo que te hace aferrarte y encariñarte con el lugar en el que naciste.

Si ser española es extrañar en la lejanía a tu familia, amigos, ambientes y recuerdos; si es aceptar y respetar la memoria de tus antepasados; si es venerar el suelo que te da de comer; si es estar orgullosa de la tradición que has recibido; si es valorar la educación que se te ha ofrecido… Entonces lo soy.

Pero me niego a ser una española que reniega de cualquiera que no lo sea; me niego a ser una española que antepone los símbolos a las personas; me niego a ser una española que se sienta orgullosa de los errores del pasado; me niego a ser una española que use su lengua o su aspecto como instrumento de discriminación; me niego a ser una española que atesore las huellas de su pasado como armas de supremacía…

Me niego, en definitiva, a ser española por encima del resto de la humanidad.

Y lo soy por el amor a mis abuelos y a la tierra regada con su sudor, su llanto y su sangre.

Os deseo un feliz día a todos (hispanos o no; os llaméis Pilar o cimiento)

viernes, septiembre 21, 2007

Hazme un sitio...

"Si me ves, besame,
hazme un sitio entre tu piel;
que los rasgos de mi cara
no te impidan ver mi SER
"



domingo, julio 29, 2007

Corazones sin rejas...

¿Quieres que te ame?...

Entonces déjate amar… Sin condiciones, sin explicaciones, sin lazos imposibles de desatar, sin promesas por cumplir, sin falsas esperanzas, sin proyectos de futuro, sin horarios, sin obligaciones, sin porqué ni para qué, sin metas que alcanzar.

Porque el Amor es libre, múltiple e irracional y cada vez que le pones una barrera es como romper una flecha del pequeño Eros…

¿Acaso quieres hacer de tu corazón una agenda programada que te diga cuándo, dónde, cómo y a quien debes amar?

No me pidas que te ame…
Dame amor, y te volverá.

domingo, julio 22, 2007

Respondiendo un desafio...

Un amigo acaba de proponer, a través de su blog, un pequeño desafío: Un MEME. Ocho afirmaciones sobre mí. Allá vamos…

1. Me gustan los retos. El hecho de que este respondiendo a mi querido Ard es una prueba de ello… Necesito que me pongan barreras contra las que desplegar todos mis recursos, y cuanto más altas y difíciles más motivada y mejor me siento cuando por fin logro vencerlas.

2. Odio las imposiciones. La frase favorita de mis profesores y amigos ha sido siempre “si tu quisieras podrías…” Todos a mí alrededor dan por hecho que puedo hacer tal o cual cosa, pero pocos se toman la molestia de preguntarme si quiero hacerlo… Mis padres deseaban que fuese a la universidad (al contrario que mis hermanos, siempre fui buena estudiante), cuando dejaron de esperarlo como algo impepinable y me dieron por imposible, yo misma decidí estudiar una carrera.
3. Lo que mas valoro en una persona es la Sinceridad. Y por eso mismo trato de ser sincera con los que me rodean y con mis propios sentimientos; se que a veces cuesta, y que en ocasiones incluso se puede llegar a hacer daño, pero hay mil formas de decir las cosas: una mentira hoy es siempre un disgusto en el mañana. “Puedes mentir a todos durante un tiempo, puedes mentir a algunos para siempre; pero nunca podrás engañar a todos, eternamente
4. Ahora mismo, con mis taitantos años, puedo decir que estoy a gusto con mi cuerpo. No me considero una “tía wena” pero si me siento atractiva, aunque no deja de haber cosillas que mejorar de cara a la galería… Jejeeje Aprendí que la belleza es relativa y no está en el objeto sino en el sujeto que la mira, y como decía un zorro muy apañado “Solo se ve con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos
5. Me encanta reír. Suelo ser un poco payasa y tomarme las cosas a broma. En ocasiones mi risa se transforma en el escudo con el que me protejo de mis miedos, frustraciones y defectos.
6. Adoro a los hombres inteligentes y divertidos. (Y ya si tienen greñas.. ufff xDD) Me hace gracia las mujeres que necesitan anular a los hombres para sentirse valoradas, al igual que los hombres que menosprecian el sexo que les dio la vida. Ni mejores ni peores, hombres y mujeres somos distintos si… pero las diferencias suman, no restan. Y el corazón no distingue, solo siente.
7. Mi afición es el Arte. En especial literatura, música y arquitectura. Creo que cuando el hombre descubrió el concepto de arte comenzó su camino hacia la divinidad…
8. Lo mejor de mi vida son las pequeñas cosas que llenan mi alma y me hacen sentir feliz: la risa de mis sobrinos, la charla con mis amigos, una sorpresa que llega, un cigarro que saboreas, y a veces, un llanto que desahoga o una tristeza que te inunda recordándote el valor de lo que tienes, de lo que has perdido y de lo que merece la pena ganar…

Esa soy yo… a grandes rasgos. ¿y vosotros, quienes sois? Os lanzo el reto de contestar al MEME…

jueves, julio 19, 2007

No, no he abandonado el blog... solo le he dado unas pequeñas vacaciones a la musa :)

Mientras tanto, os dejo un video en el que se resumen muchas de las ideas que comparto...
Useis o no protector, nunca olvideis que la perfección de esa cosa que llamamos "humano" esta precisamente en su imperfección.
Lo mejor de la vida está en vivirla: como quieras, donde quieras, con quien quieras...


martes, mayo 01, 2007

En agua de nadie...

Solo…
En la cresta de la ola.
Zarandeado por los furiosos vientos de la crítica
Acunado por la suaves brisas de las alabanzas.

Inefable…
En constante lucha contra la corriente
Que te empuja a la orilla que añoras, para arrastrarte, al instante, hacia la inmensidad de la mar, en busca de los secretos que se esconden en la profundidad.

Incomprendido…
Con la mirada desafiando el horizonte y un corazón latiendo por la libertad.

Un hombre fuerte frente al escaparate de la humanidad,
Un viejo cansado frente a la injusticia de la sociedad,
Un niño asustado frente al espejo de su propia identidad…

Siempre habrá una isla en medio del océano donde refugiarte para tomar nuevo impulso, mientras dejas que el tibio sol te acaricie y seque las mojadas ropas de tu alma…

lunes, abril 16, 2007

Y tiro por que me toca...


Diez años... No parece mucho tiempo si los comparamos con toda una vida, pero es tiempo suficiente para cambiar cualquier vida.

Diez años para aprender a caminar, a hablar, a comer, a ser autosuficientes...
Diez años para entrar en sociedad, para cometer locuras, para buscar nuestro punto de partida...
Diez años para emanciparse, para vivir excesos, para equivocarse y seguir adelante...
Diez años para establecerse, para echarle huevos, para encontrar nuestro lugar...
Diez años para formar el nido, para ser "diablos viejos", para agarrarse con fuerza...
Diez años para recoger los frutos, para disfrutar, para serenarse y tomar la vida como venga...
Diez años para acercarse al final, para enmendar y recordar, para dejarlo todo en su sitio...
Y una década "extra" para sentarse en el porche, cual Penélopes en la estación, a esperar la inevitable cita con la Dama negra...

Unos necesitaran más años, otros menos; Algunos no conseguirán pasar a la siguiente etapa, otros permanecerán incluso cuando su mundo haya dejado de tener un sentido.

Como en el juego de la Oca "de diez en diez voy cambiando mi destino una y otra vez"