Desde la última vez que abrí mi mundo a este blog han pasado muchas cosas...
Una autentica montaña rusa de pensamientos, emociones, sentimientos : un descenso a los infiernos de mi Yo, un paseo al otro lado del espejo de mi mundo interior,un recorrido por el tiempo inexistente del ayer, el hoy, y el mañana.
El vértigo me ha impedido ver el paisaje, pero Hoy siento que puedo disfrutar el viaje.
No se cúal es mi estación de destino, ni me preocupa, no me inquieta dónde, o cómo me detendre...
Simplemente quiero seguir viajando, y todo lo demás... "francamente queridos, me importa un bledo".
Mallorea ha vuelto.
"
miércoles, julio 08, 2015
lunes, julio 14, 2014
¡BUEN CAMINO!
Hace algún tiempo escribía en este
blog sobre los peregrinos del camino de Santiago, preguntándome que sentían y
qué motivos les habrían llevado hasta allí… Hoy mis palabras nacen del otro
lado, hoy soy yo la peregrina.
Quince días de caminar, de pies
doloridos, piernas cansadas y brazos abrasados por el sol. De encuentros, pérdidas,
reencuentros y despedidas. Besos y abrazos, gratitud y la “morriña” al
regresar.
Ahora sé lo que se siente cuando
tus botas pisan las piedras del Obradoiro y te dejas caer, agotada, bajo la
sombra de las torres de la imponente Catedral: satisfacción, pena, alegría,
cansancio… una amalgama de emociones difícil de explicar. Una experiencia
inolvidable, una droga que se cuela por tus venas día a día y te hace desear
más, continuar, repetir.
A ratos, sola, a ratos en compañía,
siguiendo las huellas del que va delante, o escuchando los pasos del que viene detrás.
En el silencio aparente de los bosques,
el bullicio de los descansos, el rumor del agua y el ulular del viento, las
conversaciones de las aves.
Entre los verdes, marrones, y
azules que dibuja el paisaje a tu paso.
Hay un camino para cada
caminante, una razón, un pensamiento, una emoción.
Hay un sonido para cada oído, una postal para
cada mirada, un sentimiento para cada corazón.
Fuera del espacio y tiempo de
nuestro mundo particular, se instala la rutina diaria del caminar: el despertar
con el sol aun no nacido, cremalleras sonando, haces de luz en la oscuridad; y
un paso tras otro siguiendo la senda de amarillas flechas en busca del próximo albergue,
el deseado destino al final de la jornada; duchas, colada, cena y momentos de
relax… y la luna nos mira dormidos, en los sacos, soñando quizás con el fin de
la tierra y el merecido reposo del guerrero. Y con el nuevo día, vuelta a empezar…
En el Camino no hay país, ni religión,
ni clase social. No importa de dónde vengas, lo que eres o lo que tengas. Todos
somos “tortugas con la casa a cuesta” con un mismo objetivo: llegar hasta el
final. Nos reconocemos, nos entendemos,
nos comunicamos en una curiosa mezcolanza de gestos e idiomas, nos contamos
nuestras experiencias, nuestros anhelos, compartimos dolores, cremas e
ibuprofeno, una comida, una cerveza, un café… Historias de vidas ajenas, anécdotas,
buenos deseos de mejora y prosperidad.
El Camino marca, sin que te des
cuenta; al acabarlo todos volvemos a
nuestro universo de trabajos, familia, amigos y preocupaciones, pero ya nada es
igual, algo ha cambiado en nuestra mente, algo se queda escondido en el rincón más
profundo del alma, algo que nos enseña que pese a todas nuestras diferencias,
al fin y al cabo, no somos más que un molde de carne y huesos relleno de eso
que hemos dado en llamar “humanidad”…
De un modo u otro, todos somos
peregrinos en el Camino de la Vida, con la mochila llena, a medias o vacía,
cada cual es responsable de aquello que quiera cargar, pero al final de nuestro
peregrinaje, cuando lleguemos a nuestro “finis terrae” todos dejaremos atrás nuestro
equipaje para descansar, o caminar más
livianos, quizás, por esos otros senderos del más allá…
¡¡BUEN CAMINO!!
jueves, abril 24, 2014
Ella
Perdida.
En la inmensa soledad de un vacío infinito.
En una vía láctea de promesas incumplidas.
En un universo de desilusiones.
Cansada.
De predicar en un desierto.
De buscar un
imposible.
De caminar a ninguna parte.
Herida.
Por una traición no esperada.
Por un cariño malgastado.
Por una decepción malhadada.
Una sombra del Ayer , que no vislumbra su Mañana…
jueves, marzo 13, 2014
Confesiones de un corazón herido...
Rara, diferente, extraordinaria, única,
sorprendente, autentica, excepcional, estupenda, loca, colgada, divertida,
inteligente, leal, responsable, fuerte, romántica, traviesa, valiente, buena…
“especial”
Son algunos de los calificativos con
los que me han descrito en mi vida. Si, molan, es halagador y se agradece que
te los digan… pero lo cierto es que empiezo a estar hasta los mismísimos (léase
lo que se quiera): ¡cojonuda sí, pero sola!
A veces no puedo evitar sentirme como
una jodida muñeca de porcelana en el escaparate, todos la ven y la admiran,
alguno hasta la toca, pero ninguno se la compra.
Hoy mi amante se ha convertido en
mi amigo. No era lo que yo quería,
pero él lo ha decidido así y se ha
buscado otra zorra con la que divertirse…
Lo conocí perdido y le ayudé a
encontrarse; le entregué todo y no
resultó suficiente. Lo que recibí de él lo atesoro en lo más profundo de mí, y
aunque lo agradeceré siempre, pagué por ello un precio muy alto: el del último
pedazo de mi alma.
Dicen que debo olvidarme, que
quien no me supo valorar no se merece mi
dolor, y probablemente tengan razón, pero ya se sabe de ese músculo bobo
que no atiende a razones.
Dicen que el tiempo lo cura todo,
pero los recuerdos duelen y las cicatrices permanecen.
Quisiera despertar sin el frio de
la amargura recorriendo mis venas; desearía desterrar la rabia y la impotencia de mi mente; querría viajar al
pasado y borrar el momento exacto en el que todo cambió; me gustaría poder
mirarle a los ojos sin gritarle un “¿por qué?”… imbécil de mí lo que anhelo es
que me abrace y me cubra de besos y me susurre al oído que todo fue una maldita
pesadilla.
Pero despierto del sueño, y el
eco de la risa de su puta me devuelve a la cruda realidad.
Y por enésima vez, la muñeca en
el escaparate sigue llorando…
Me ha herido recatándose en las sombras,
sellando con un beso su traición.
Los brazos me echó al cuello y por la espalda
partió me a sangre fría el corazón.
sellando con un beso su traición.
Los brazos me echó al cuello y por la espalda
partió me a sangre fría el corazón.
Y ella prosigue alegre su camino,
feliz, risueña, impávida. ¿Y por qué?
Porque no brota sangre de la herida.
Porque el muerto está en pie.
feliz, risueña, impávida. ¿Y por qué?
Porque no brota sangre de la herida.
Porque el muerto está en pie.
lunes, septiembre 30, 2013
EN LAS MARISMAS DE LOS SUEÑOS...
En las marismas de los
sueños,
ciénagas putrefactas
donde el tiempo no existe
y el espacio se ahoga en
silencio.
En el desierto del dolor,
bajo un sol, juez
implacable,
que condena y castiga
las inocentes arenas de la
pena.
En las profundas selvas de
la mente,
oscuridades vírgenes
donde marañas de
pensamientos
atenazan las raíces de la
razón.
En la isla de la
percepción,
sin barco a la vista ni
mensaje en botella
que rompa la inmutable
rutina
de un horizonte circular.
En la jungla de la
comunicación,
con lianas de palabras y
sentencias
que escupen sin medida
las lenguas audaces.
En las montañas de la
emoción,
gigantes de blancas sienes
custodios de valles
preñados
con ríos de sentimientos.
En las fosas abisales del
fracaso,
morada de monstruos
pretéritos
pobladores de pesadillas
presentes y por venir.
En los campos del
esfuerzo,
sembrados con la semilla
agridulce
promesa de una cosecha
prolífica y reconfortante.
En la playa del placer,
los desnudos cuerpos
bañados por el azul
transparente
de unas cálidas aguas.
En los caminos de la
incertidumbre,
encrucijadas
desconcertantes
con señales de ansiedades
que no conducen a destino
alguno.
En el bosque del deseo,
donde las ilusiones
escapan
como mariposas fugaces
de una primavera por
llegar.
Por tierra, mar y aire;
en todas y ninguna parte;
la he buscado,
infatigable,
pero nunca está…
viernes, abril 19, 2013
Insomnio…
Testigo mudo de lágrimas en almohadas;
Verdugo implacable de condenas en el alma.
Ladrones de sueños ajenos ensucian sábanas que les son extrañas.
Y el tiempo avanza, inexorable, sin tregua ni bandera blanca
que anuncie el deseado final de la batalla.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




