¿Quien eres, Mallorea?
Durante estos meses muchas cosas han ocurrido: algunas se han visto reflejadas en mis escritos; otras han sido contadas en diferentes sitios; unas pocas permanecen en el archivo secreto de mi memoria. Sucesos importantes o hechos triviales, pero siempre pertinentes. Y much@s han sido también los que se han asomado a mi ventana. Anónimos, conocidos, amigos, y quién sabe si hasta enemigos. Todos bienvenid@s.
Anoche, tras días de tregua, me visitó de nuevo mi querido amigo insomnio. Y sentada en su regazo me dio por pasear al encuentro de mis palabras… Y es curioso: leer lo que has escrito, recordar la idea o el motivo que te llevó a escribirlo, comprobar que han entendido u opinado aquellos que te han leído, lo que sigue en ti, y lo que se ha perdido.
Rebobinar lo vivido, lo sentido, lo pensado, lo imaginado… No siempre viene mal un alto en el camino.
Allí, parada en la madrugada, me vi de nuevo; y sentí que me conozco y me extraño, que me quiero y me odio al tiempo. Y me sigo preguntando quién soy. Y sigo buscando lo que quiero.
Y mientras continúe mi búsqueda, las páginas de este blog se seguirán llenando…









