martes, diciembre 12, 2006

¡Feliz solsticio de invierno!

Las autoridades ateas advierten que el abuso de la Navidad puede producir determinados efectos: excesos alimentarios, resacas incontroladas, noñeria generalizada, ulceras de bolsillos, tarjetacredialgia, hipocresitis aguda, ataques de consumismotemia, alucinaciones ornamentales, síndrome de peleasfamiliarex, etc.

Si usted siente algunos de estos síntomas… ¡vayase al Tibet!

Ya estamos en Navidad… Lo dicen las lucecitas de colores de las calles, los niños cantores de Viena que suenan en las tiendas, los fabricantes de turrones y polvorones, los productores de cavas, y hasta cierto asturiano con gaita…

Y de repente nos vemos invadidos por Belenes que brotan como champiñones, arbolitos por doquier, papas noeles en cada esquina, y carteles de cotillón con barra libre, gorrito y matasuegras.

Que conste que no tengo nada en contra de las navidades… como no tengo nada en contra del Januka, el Ramadán, o los ritos Higan.

Lo curioso es que todavía nadie me ha obligado a encender un candelabro, ayunar o bañarme en un río para purificarme. Y no, tampoco me han llevado a la Misa del Gallo a la fuerza, pero casi…

Parece que si no adornas tu casa, te comes las uvas y les escribes la cartita a los Reyes Magos eres un espécimen raro y peligroso.
Y hagas lo que hagas no te puedes esconder: o celebras la navidad, o la celebras. Es decir, te tragas los puestos navideños, los villancicos, los petardos, las películas de milagros, y las campanadas, eso si, con champán.

A no ser que seas el feliz propietario de un bunker, tengas una cuenta corriente que te permita huir a siberia o te transformes en un oso capaz de hibernar desde primeros de diciembre a mediados de enero…

En fin, pues nada, seré una perfecta ciudadana de un país “aconfesional” y os felicitaré la Navidad
(Si si, ya sé que es algo pronto para eso, pero ¡qué demonios!, si el “tajo del Reino Unido" la empieza a anunciar en septiembre… ¿no voy a poder yo felicitaros con una semana de antelación?)

Lo dicho, que seáis felices y se cumplan vuestros deseos… pero que os suceda cada día, de cada mes, de cada año que dure vuestra vida.

2 comentarios:

Ard C dijo...

wiwichu a merri crismas, wiwichu a merri crismas , wiwichu a merri crismas y un japi niu yerrr.

Gracias, yo tambien te deseo lo mismo.
Y me gusta mucho la Navidad, las luces de colores, el olor de los dulces, las caritas de los crios con sus gorritos de lana, las castañas asadas, y las lagrimillas cuando te acuerdas de los que no estan o estan muy lejos, snif snif ... claro que en ese momento lo mejor es arrearse un buen antídoto, compuesto por 3 partes de cava, una de sorbete casero de limón, una pizca de vainilla y si se tiene a mano un buen y cariñoso morreo al sapo de la familia.
Un beso Guapa.

Anónimo dijo...

Pues no, aquí nadie te ha obligado a ir a la misa del gallo, pero creo que en un pais donde se practican el resto de ritos no podrías decir lo mismo...