viernes, junio 09, 2006

Niña, dame tu mano

“Tú, gitana que adivinas, dímelo, pues no lo sé.
Si saldré de esta aventura, o si en ella moriré.
O si en ella pierdo la vida, o si en ella triunfaré.
Tú, gitana que adivinas, dímelo, pues no lo sé.”


No estaría mal conocer el futuro. Saber si tendrás una vida larga, si esa persona con la que sueñas dormirá a tu lado, si el trabajo que acabas de encontrar te durará hasta tu jubilación…

Cuando dejamos que alguien nos lea la mano lo hacemos con la esperanza de que su visión sea positiva: queremos que nos diga que seremos felices, tendremos éxito y nos amaran locamente. En cambio, si nos dicen que seremos unos desgraciados, nuestro mecanismo de autodefensa nos hará escepticos ante la bola de cristal.

Pero, supongamos que nos advierten de algo que acaba cumpliéndose. ¿Ha acertado la gitana? ¿O es uno mismo quien, de alguna manera, ha hecho que la predicción se cumpla?

“Si deseas algo con la suficiente intensidad, el universo entero conspirará para que lo consigas” Uhmm, dicho así, parece absurdo ¿no? ¿Y si lo cambiamos por “si tienes fuerza de voluntad y constancia tus proyectos saldrán adelante, porque serás capaz de enfrentar y superar los problemas que se te presenten”?

Buscas trabajo, y preguntas a las cartas: si las cartas dicen SI, convencidos de que lo conseguiremos nos presentaremos a cuantas ofertas caigan en nuestras manos; si las cartas dicen NO, probablemente pensemos que nada de lo que hagamos va a servir, y nos quedaremos quietos.
Buscas trabajo, y no crees en las artes adivinatorias: lo intentas una y otra vez, hasta conseguirlo; te desanimas y te rindes al primer contratiempo.

La diferencia, a primera vista, radica en que sean otros, o seas tu quien labra ese futuro; pero en el fondo es lo mismo. Escrito o por escribir, conocido o por descubrir, lo que importa es que tú eres el personaje principal y tienes poder para decidir como quieres que sea tu libro. Y siempre puedes elegir si prefieres que narren tu historia, o ser tu propio narrador.

Si el futuro que tienes escrito no te gusta, rescríbelo.

2 comentarios:

Herel dijo...

Tu motivación también puede motivar a su vez a los demás para abrirte puerta.
Vamos, que el que tiene una empresa y necesita personal, si te ve con cara de "pillo este trabajo por ganar algo de dinero aunque me importa una mierda todo esto" seguramente no te contrate. En cambio si te ve con cara de "¡¡éste es el trabajo de mi vida, me ilusiona, me apasiona esto, me encanta esta empresa, quiero trabajar aquíiii por encima de todas la cosas!!!"... el puesto es tuyo.

Ard C dijo...

En efecto, uno mismo es el que escribe su própio libro de la vida, lo malo es que el "editor" o los "editores" pueden hundir el proyecto de un plumazo :).